Programa Forzoso de Control de Natalidad

Es necesario llevar a cabo un programa forzoso de control de natalidad en sectores de la sociedad con graves problemas de delincuencia, pobreza, o drogadicción.

Los controles de natalidad habrían de ser dirigidos por servicios sociales, personal psiquiátrico y médico, así como por jueces que serían quienes tendrían la última palabra, siempre escuchando a los demás expertos.

Los sistemas de control de natalidad serían anticonceptivos de larga duración y nunca medios agresivos como el aborto (al menos que un examen médico / psiquiátrico así lo prescriba), quedando la posibilidad de la esterilización completamente desechada por inhumana. Tan solo la posibilidad de esterilizaciones no agresivas y reversibles (como la ligadura de trompas o la vasectomía) podría llevarse a cabo cuando mujeres y hombres en edad adulta, y con plenas facultades físicas y psíquicas así lo decidan, en orden de ayudarles a organizar su vida.

La aplicación de anticonceptivos forzosos, por periodos de entre uno y tres años, habría de ser administrada por un juez en casos como los siguientes:

  • Mujeres y madres con problemas de adición a las drogas, hasta que un examen médico y psicológico indicase que la madre está completamente recuperada.
  • Madres muy jóvenes, en edad de pubertad o adolescencia, provenientes de ambientes marginales, bajo nivel cultural, o con problemas de malos tratos familiares (abusos), etc.
  • Madres de familias numerosas o de muy escasos recursos que viven por entero de las ayudas del gobierno, y que no poseen pareja estable ni capacidad para salir adelante por sus propios medios.
  • Madres que están cumpliendo una condena penitenciaria de media o larga duración.
  • Mujeres de ambientes muy marginales con problemas de conducta social graves, o con delitos penales graves.

La idea de esta ley es la de evitar innecesarias víctimas, que nacidas de estas personas se vean envueltos en ambientes marginales, en precarias y tristes situaciones familiares de las que difícilmente podrán salir. Es muy triste ver criaturas nacidas de estos ambientes y en estas condiciones perdidas en la calle. Normalmente nunca salen bien paradas, y acaban siendo más pronto o más tarde carne de cañón.

Por otra parte, el dinero y fondos destinados hoy día para el cuidado de las criaturas que nacen en estos ambientes debería de ser destinado a ayudar y reeducar a las mujeres a las que se les administra este programa de Anticonceptivos Forzosos, ayudándolas (junto a las criaturas que ya tienen) a encontrar una vida mejor en sociedad.

Igualmente pienso en la necesidad de administración de anticonceptivos subvencionados por el gobierno a muy bajo coste o gratuitamente en Institutos y Universidades, a aquellas jóvenes que de manera voluntaria así lo soliciten.

El mismo programa habrá de ser implantado para los hombres el día que las compañías farmacéuticas ultimen los anticonceptivos masculinos.